Martes - 19.Septiembre.2017

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Madrid Segovia MTB BH 2014, mi experiencia

Ya han pasado más de 24 horas desde que he terminado una de las jornadas de MTB más duras que he realizado, la Madrid-Segovia patrocinada por BH y organizada por Last Lap. He querido esperar algo de tiempo para poder centrar las ideas y no hablar con ese exceso de behemencia que te da la inmediatez, aunque lo primero será comenzar por la experiencia vivida.
 
perfil de la ruta Madrid-Segovia BH

El sábado temprano mi compañero y amigo Ángel (el garra) y su padre Paco me recogían de casa y pasábamos a buscar a Jorge (George correcaminos) para dirigirnos hacia Madrid. Con tiempo suficiente aparcamos la furgoneta que Paco llevaría posteriormente a Segovia para recogernos. Con mejor tiempo del esperado, no parecía que la lluvia fuera a hacer acto de presencia durante el recorrido. Buscamos nuestro puesto en la salida según el "cajón" que la organización nos había indicado, pero nos pasó como al resto de participantes; fuimos al lugar equivocado por una señalización que, según el criterio mayoritario, no estaba bien realizada. Una vez reubicados en nuestro lugar correspondiente Ángel y George ocupaban el tercer cajón aproximadamente 600 bikers por detrás mío, mientras que yo salía junto a Enrico, otro compañero de la Peña Ciclista Alpedrete. Por delante nuestro el primer cajón lo ocupaban otros 600 bikers más, entre los que se debía encontrar Nico (el gabacho). 
 
Entrada a Cercedilla en Madrid-Segovia BH MTB
Salida de la Madrid-Segovia BH MTB
 

Dar la salida a los 2100 participantes hace que pase un tiempo desde que comienza la carrera hasta que sale el último. Enrico y yo, con "sólo" 600 bikers por delante, no esperamos en exceso, pero no quiero ni pensar lo que debió esperar el último en salir. Un recorrido neutralizado durante un tiempo que no llegué a saber donde terminaba nos llevó por las calles de Fuencarral y Monte Carmelo hasta esos caminos por los que nunca había yo transitado y que resulta que llevan hacia la sierra de Madrid (donde yo vivo). Con zonas poco amplias los adelantamientos eran prácticamente imposibles, conociendo mi ritmo y forma física sabía que podía rodar claramente más rápido sin problemas pero, con cientos de bikers en el mismo estrecho recorrido me tocaba pedalear al ritmo del grupo sin posibilidad de mejorar mi posición. Peor aún, apenas habíamos recorrido cuatro kilómetros cuando un pequeño estrechamiento entre ramas generaba una retención que nos hacía perder tiempo a todos.
 
Zona de salida Madrid-Segovia BH MTB

Pasado este primer inconveniente la pista se ampliaba y por fin podíamos comenzar a buscar nuestro verdadero ritmo. Comprobando mis pulsaciones me era imposible bajar de 170 a pesar de no estar forzando en absoluto; la tensión del momento pesaba más que el esfuerzo realizado. Caminos de sube y baja en los que mi pedaleo era superior al grupo y apenas me pasaron una decena de competidores mientras que yo iba superando a una cantidad mucho mayor de ellos. Las primeras rampas inclinadas fueron testigos de la poca experiencia MTB de muchos participantes que, incapaces de subirlas, se bajaban de su bici y hacían pasar verdaderos apuros a quienes intentábamos realizar la subida dando pedales. Con mucha gente de por medio me vi obligado, como muchos otros compañeros, a poner pie a tierra en más ocasiones de las que hubiera sido necesario. También cometí el error de principiante de intentar subir una de ellas de pie en vez de sentado, lo que otro biker me recriminó con toda la razón del mundo porque casi me caigo derrapando y le obligo a él a pararse. 
 
Recorrido Madrid-Segovia MTB

En un momento dado llegamos al carril bici donde rodamos poco tiempo para girar de nuevo hacia las pistas. Los caminos algo más rotos vuelven a dejar en evidencia a quienes están poco acostumbrados a rodar por zonas complicadas, mi nueva compañera, una Cannondale Trigger de 29, me hace disfrutar de lo lindo mientras supero a la gran mayoría de los bikers que me encuentro por el camino. El grupo está mucho más estirado y empiezo a pensar que por fin tendré una ruta en la que yo sea mi límite y no las retenciones por aglomeración. En una bajada no muy complicada pero sí con mucha piedra comienzo a ver gente muy parada, no es buena señal, pues parece que ha habido algún percance. En un sube y baja veo una furgoneta a la izquierda, cuando pienso que ha sido la que ha causado el pequeño embotellamiento compruebo que se trata de una ambulancia y que están atendiendo a un compañero que ha tenido lo que parece ser un percance grave; tiene toda la cara llena de sangre. En el suelo un reguero rojizo y piedras teñidas de igual color testifican la gravedad del accidente (Ver caídas en la Madrid-Segovia BH MTB 2014). El corazón encogido, mudo como todo el mundo con el que me cruzo, con pensamientos encontrados entre los que irremediablemente se ubica esa posibilidad de que podría haberme pasado a mi, continúo mi pedaleo intentando concentrarme en olvidar el percance.

El camino se retuerce por bajadas y subidas de fácil tránsito en las que mantengo esa buena tendencia de pasar a muchos más bikers de los que me pasan. Llegamos al fatídico punto del paso de la marmota y allí, a pesar de todos mis esfuerzos por llegar entre los primeros, me encuentro con lo que desgraciadamente esperaba: un montón de bikers totalmente parados esperando a poder bajar andando porque la mayoría no puede o no quiere realizar la bajada sobre su bicicleta. Desconozco el tiempo perdido, pero apenas pude descender la cuarta parte de la bajada sobre la bici debido a la presencia de muchos bikers despistados o poco preparados para este tipo de descenso. Algunos buenos bajadores querían obligar a muchos a que se apartaran para que ellos pudieran bajar, una práctica poco solidaria que no comparto por tratarse de un lugar en el que para apartarse tenías que, simplemente, parar completamente. Mi felicitación sin embargo para uno que, silbando alegremente, bajaba sin pausa pero sin prisa por todos los lugares que le permitían pero intentando no estorbar ni agobiar a nadie; así sí.
 

Tras la complicada bajada el duro ascenso. Un retorcido y estrecho camino en el que no podías acercarte mucho al de delante por si se quedaba parado al tiempo que debías mantener un ritmo para no estorbar a los de detrás. En un par de ocasiones puse pie a tierra y, aunque me gustaría decir que fue por culpa de los demás, me temo que mi desconocimiento del terreno o la propia dificultad del mismo fueron los causantes de esos malos momentos. Pasado el ascenso complicado nos dirigimos por esa subida en camino ancho que te hace pensar que termina doscientos metros más allá para dar paso a otra subida igual o mayor que vuelve a engañarte. Las piernas están ya cansadas aun cuando llevamos poco más de treinta kilómetros, el sol comienza a apretar, afortunadamente sin demasiada fuerza, y los pensamientos negativos son peor enemigo que la propia dureza del camino. Al volver a cerrarse el sendero me encuentro con Paco, el padre de Ángel, que con sus ánimos me hace recobrar fuerzas, sólo unos cientos de metros más adelante se encuentra el avituallamiento sólido y líquido; el primero en el que me paro. Es una parada muy breve, sólo quiero coger unos plátanos para evitar en la medida de lo posible los temidos calambres.
 
Recorrido Madrid Segovia MTB 

Conozco esta zona, circulo habitualmente por estos caminos y por eso voy a buen ritmo, llego cerca de Colmenar Viejo y comienzo la subida que ha de llevarme hacia Manzanares el Real. Lo que en marchas con la Peña Ciclista Alpedrete es un repecho poco importante se convierte en una dura subida en la que me impongo no forzar. Reviso mi ritmo cardiaco y busco ubicarme siempre por debajo de 170 pulsaciones, alejado de las más de 190 que puedo alcanzar en esfuerzos máximos. Paso a algunos bikers y otros me sobrepasan, pero me obligo a no forzar el ritmo más allá de los límites que me he impuesto; no quiero tener que arrepentirme más adelante por haber realizado sobreesfuerzos innecesarios.

Llegando a la bajada hacia Manzanares el Real me reencuentro con las buenas sensaciones de mi Cannondale, la pequeña trialera que resulta complicada para muchos es un paseo para mi montura que me obsequia con trazadas imposibles solventadas sin problema, en esta zona vuelvo a recuperar puestos con respecto a los que me precedían. Nos metemos en Manzanares el Real y tomo dirección a la Pedriza, que dejamos a la derecha. Los sube y baja del camino de Santiago se me hacen aquí totalmente conocidos por estar realizada la ruta justo en sentido contrario a la marcha Caminos de la Sierra que la Peña de Alpedrete realiza todos los años. Pasamos por el Boalo y subimos hacia Navacerrada por senderos no demasiado complicados. El último tramo, rocoso y más técnico, me permite de nuevo adelantar posiciones hasta que encuentro un grupo con el que termino la ascensión. Sin pasar por el pueblo nos desviamos a la derecha por una pequeña cuesta asfaltada en dirección a la Barranca. No quiero forzar porque no sé si haremos toda esa subida por carretera hacia el hotel. Afortunadamente no es así, nos desviamos a la izquierda y tomamos un sendero relativamente sencillo que pronto empieza a picar hacia arriba. En circunstancias normales no es nada, con los kilómetros recorridos se convierte sin embargo en un repecho duro que me obliga a esforzarme física y psicológicamente. Es el último tramo hasta llegar a la Fonda Real, punto de toma de tiempos de la primera parte de la prueba, he llegado aquí en cuatro horas y casi ocho minutos, ahora toca descansar un poco las piernas y recuperar fuerzas para el último tramo; la subida a la Fuenfría y la bajada hasta Segovia.
 
Genta apoyando

El tramo neutralizado de Cercedilla me lo tomo con calma. Tengo media hora y he controlado el reloj, mi entrada al tramo la he hecho a las 12:20 horas, así es que debo salir a las 12:50 como tarde, pero tampoco mucho antes; hay que intentar recuperar al máximo. Mi intención de acudir al fisio gratuito queda descartada al comprobar la cola que debo esperar, la comida no es, ni mucho menos, como para tirar cohetes (una pobre ensalada de pasta que puedes pedir con tomate y que dejo a menos de la mitad). Tomo líquidos, limpio las botas que inevitablemente se habían llenado de piedrecitas y aprovecho para hacer necesidades menores en los baños habilitados al efecto. Me mentalizo y retomo mi montura para afrontar la última parte de esta aventura: la subida a la Fuenfría.
 
Parada Cercedillla Madrid Segovia MTB

El tiempo neutralizado acaba justo al comenzar la subida de asfalto a la salida de Cercedilla hacia las Dehesas. Quiero avanzar rápido pero no quiero desfondarme, he decidido marcarme un ritmo conservador, las fuerzas están lejos de su plenitud y no quiero llegar a reserva antes de tiempo. Jamás este tramo de asfalto se me había hecho tan largo. Sigo subiendo, me pasan dos o tres competidores y supero sólo a uno antes de llegar a la subida de la Fuenfría propiamente dicha. Allí me esperan varios kilómetros de ascensión en solitario. La cabeza es aquí el peor enemigo. La conocida subida se hace de repente desconocida, los kilómetros se estiran mucho más allá de lo habitual, los repechos se han endurecido desde la última vez que pasé por aquí, pedalear con ritmo es un triunfo. Paso a algún ciclista retrasado y comienzo a sentirme mejor, empujo con fuerza para llegar al mirador de Vicente Aleixandre, donde encuentro a otro compañero descansando del esfuerzo. Mantengo el ritmo, sigo pedaleando hasta llegar a la fuente, en donde otro biker ha parado a rellenar líquido. Un biker me sigue de cerca y me pasa, se va unos metros, le sigo, le paso, mantengo el ritmo, me digo que son los últimos esfuerzos que tendré que hacer. Me pasa otro compañero y le dejo pasar; no tengo fuerzas ni ganas de hacer carreritas. El otro biker al que había pasado también me sobrepasa. 
 
Recordido Madrid-Segovia MTB BH 2014

La cima está ahí, ése es el punto desde el que comenzaremos a bajar hacia la Fuente de la Reina, llevamos aproximadamente ochenta kilómetros y casi podemos pensar ya en el final; ¡Ánimo David, esto está hecho! me digo. Bajando por el camino de Santiago nos desvían por la zona de la izquierda en vez de permitirnos bajar por la derecha. Circulamos así por encima de una antigua calzada romana que endurece la bajada al tiempo que la ralentiza, los bikers que me habían pasado subiendo se quedaron en el punto más alto a descansar por el esfuerzo realizado. La bajada hasta la fuente de la Reina es poco gratificante pero, a partir de dicho punto y hasta la siguiente ascensión disfruto de una velocidad que casi se me había olvidado, gracias compañera por hacer fáciles y gratificantes dichos kilómetros. 

Un último repecho conocido y muy ligeramente técnico es la última "piedra" del camino, a partir de ahí todo será bajar o llanear. Comienza la bajada, la conozco bien, la he realizado varias veces siguiendo a mi amigo David (el puertas) y con mi recién adquirida Trigger puedo ir francamente rápido. Veo a uno, dos, tres y hasta cuatro bikers que han pinchado, creo que lo roto del camino y probablemente un exceso de frenadas han hecho estragos en estos compañeros. Debido a su presencia he de realizar trazadas poco apropiadas en algunos casos. Justo en un cambio de trazada oigo tras de mi la frenada de otro biker (no puede ser que alguien esté bajando más fuerte que yo, pienso) pero sí, un biker grandullón me pasa sin aparente complicación y se tira "a degüello" por la bajada. Parece que sabe lo que hace, me digo, y yo con este pedazo de bici que llevo entre las piernas no puedo dejar pasar la oportunidad de seguirle... así lo hago. Realizamos una bajada a tope hasta la primera zona asfaltada en la que me acerco a él y le pregunto: 
-"¿Conoces la bajada o siempre bajas a tope?"
-Es que antes tenía una rígida y acabo de hacerme con ésta, tenía unas ganas locas de probarla en bajada.
-Pues por mi perfecto (le digo) yo no habría podido ir a ese ritmo por mi cuenta.
Sigue la bajada y yo continúo aprovechando el aplomo con el que baja mi recién adquirido compañero de fatigas. Pasamos a todos los ciclistas que vemos, nuestro ritmo es realmente elevado. Al llegar al llano soy yo el que se pone delante. 
-¡Vamos! le digo, creo que nos va a faltar muy poquito para hacer todo el recorrido en menos de seis horas (sin contar la parada de Cercedilla).
 
Entrada a meta
Y aquí estamos, mi compañero de fatigas Armando (izquierda) y yo (derecha), entrando en meta
 
Con plato grande y piñón pequeño me pongo a pedalear como un loco, mis ruedas de 29 pulgadas ayudan a conseguir una media frenética de paso por los últimos senderos que llevan a Segovia. Armando, que así resultó llamarse mi compañero, se quedaba un poco descolgado pero, después de lo que me había ayudado en la bajada, no quería -ni debía- dejarle tirado, así es que le esperé -muy poco- en algún tramo, pasábamos a gente mucho más lenta y al ver la meta bajé un poco el ritmo para que Armando se pusiera a mi altura. Después de más de 100 kilómetros de carrera el último tramo de disfrute al 100% en buena compañía merecía un paso por meta al unísono. Así lo hicimos, con una buena sonrisa Armando y yo pasamos por meta al mismo tiempo. Gracias Armando por una bajada sensacional y una excelente compañía.

Mis tiempos:
1er tramo: 4h 7m 47s
2º tramo: 1h 57m 4s
Tiempo total con la media hora de Cercedilla: 6h 34m 50s, posición final de carrera 245 de 2100
 

 
 

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