Viernes - 22.Septiembre.2017

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Camino de Santiago desde Madrid en bici, etapa 2

Tras una reparadora noche en la que el dolor de piernas por el esfuerzo realizado penalizó en parte el descanso, me levanté relativamente temprano con la sana intención de realizar tantos kilómetros como pudiera con un tiempo que no fuera excesivamente caluroso. Por si no os lo había dicho antes salí de casa el día 24 de junio del 2011, justo cuando anunciaban gran ola de calor, pero como la planificación ya estaba hecha no tenía más remedio. 

 

 

En fin, que cogiendo la carretera tomé por el centro del pueblo el desvío a mano derecha hacia Nava de la Asunción. Dicen que por estas zonas también hay camino, pero que no merece la pena porque son arenales entre pinos en los que circular con la bici es demoledor y poco gratificante. Ni siquiera lo intento, la verdad, tomo carretera hacia delante aprovechando que voy bien señalizado y me despreocupo del tema. Se agradece la brisa y la temperatura, encontrándome con una carretera muy bien asfaltada y con escasísimo tráfico. Al llegar a Nava de la Asunción hay que girar a la izquierda justo cuando te encuentras con una ermita de frente para ir hacia Coca.

 

Ermita en Nava de la Asunción

Girar a la izquierda justo antes de la ermita.

 

Con unos 20 kilómetros realizados ya a buen ritmo tampoco me animo a tomar el camino en Coca (mismos problemas) y mantengo la ruta alternativa por carretera pasando por Fuente el Olmo de Iscar, Villaverde de Iscar, Pedrajas de San Esteban y Alcazarén. A la llegada de este último ya llevo a mis espaldas unos cincuenta kilómetros, las piernas responden bien pero la zona inferior en la que la espalda pierde su nombre parece una brasa. No sé cómo ponerme para evitar la sensación de quemazón. Hago una parada en Alcazarén para reponer fuerzas y tomo desde aquí el verdadero camino, que a pesar de mantenerse por zonas de arenales es claramente llevadero en bici. Alcanzo el pueblo de Valdestillas en el kilómetro 64 de camino aproximadamente, y desde aquí me mantengo en el camino en dirección a Puente Duero, que circula en paralelo a la carretera y no tiene ningún interés paisajístico, teniendo como única utilidad el hecho de que no debo compartir ruta con vehículos a motor.

 

Compruebo con el paso de los kilómetros que muchas zonas del camino están señalizadas pensando únicamente en los caminantes, por lo que si tienes pensado ir en bici será bueno que busques alternativas y posibilidades que pueden resultar más satisfactorias -y ciclables- que el supuesto camino. En Puente Duero existe un carril bici que lleva hasta Simancas. Hay que llegar al final del pueblo, cruzar un puente en el que un semáforo controla que sólo exista un sentido de circulación y, manteniéndonos rectos (hay flechas amarillas que indican el camino hacia la izquierda y que yo obvié conscientemente) llegar hasta la piscina municipal. Rodeando la piscina por la izquierda se alcanza un camino de tierra que, hacia la derecha, atraviesa la carretera. Basta con tomar dicha dirección para encontrar el carril bici al otro lado de la carretera y, hacia la izquierda, ir en dirección Simancas.

 

Las etapas del camino

 

Pasadas las doce de la mañana el sol aprieta de lo lindo, mis posaderas son un incordio incandescente, la sed aprieta en todo momento y mis pensamientos sueñan con jarras de cerveza con limón. Sufriendo por los kilómetros pero no por el carril bici, que es fácil y muy cómodo, me adelanta un ciclista que me pregunta si voy haciendo el camino. Sí, le digo, y me desea buen camino pasando de largo. Apenas un kilómetro después se acaba el carril bici y observo que el ciclista está dando media vuelta como si hiciera tiempo para esperarme. Efectivamente, ha visto que no había señalizaciones del camino y se ofrece a indicarme la ruta. 

 

Cruzamos un río por un puente que queda abandonando la carretera por la izquierda y a partir de ahí me dejo guiar sin saber exactamente hacia dónde nos dirigimos (ni os imagináis el alivio). Fernando, que así se llama mi guía, me comenta las posibilidades de alojamiento en los distintos lugares cercanos, le digo que mi intención es llegar a Ciguñuela, pero me comenta que es tremendamente más sencillo encontrar alojamiento en Arroyo de la Encomienda, justo al lado de Valladolid. Me dejo convencer y llegamos a destino con tiempo suficiente para tomarnos una cerveza, y dos, y tres… 

 

Fernando resulta ser un tipo muy agradable y simpático que se ofrece también para buscarme alojamiento y que me ofrece su casa para comer y ver los entrenamientos de la F1 (Gran Premio de Valencia). Desde luego, si los peregrinos de antes se encontraban con gente de este tipo no me extraña que el camino de Santiago tenga tanta aceptación. Me ducho en casa de Fernando, hacemos unos espagueti de los que me como dos platos a rebosar, y nos tomamos otra buena cantidad de cerveza. Ya totalmente relajado y reposado Fernando me acompaña a una pensión en la que por el módico precio de 15 euros encuentro una cama razonable y unos baños compartidos muy limpios. Fernando se despide de mi no sin antes invitarme a una barbacoa que hará por la tarde en su casa. Acepto encantado la invitación.

 

Fernando, mi salvador a la altura de Valladolid.

 

La minúscula habitación me permite relajarme un rato y retomar fuerzas para acudir a la invitación de Fernando. No lo sabía, pero se trata de una reunión familiar en la que más de treinta personas me acogen como si fuera un antiguo amigo de la familia. Pablo, padre de Fernando y de otros seis hijos, se muestra encantado de que me acomode a cenar con ellos. Entre bocado y bocado todo son preguntas, los niños de la familia (entre ellos las dos de Fernando), parecen hombrecitos y mujercitas que comen con absoluta educación en la mesa de al lado. 

 

La familia Pérez casi al completo

Los Pérez casi al completo, Fernando es el de la camiseta amarilla, sujetando a su hija mayor. Tengo que hacerles hueco para que vengan a casa... verás cuando se lo diga a mi mujer :-)

 

Barbacoa, cerveza, preguntas, respuestas, mi vida, sus vidas y Gala, la hija pequeña de Fernando, que con dos años ha ido por primera vez al baño en vez de usar el pañal ;-) Si alguna vez tuve dudas respecto a la realización del camino éstas han desaparecido totalmente. Con mucho sueño y alguna copa en el cuerpo me despido de los Pérez y les invito en firme a compartir mesa y mantel en  mi casa cuando ellos lo deseen. Ahora, a descansar, que mañana toca sufrir de nuevo en la bici.

 

Aquí tienes todos los contenidos relacionados con mi camino:

 

Camino de Santiago desde Madrid, etapa 1

 

Camino de Santiago desde Madrid, etapa 2

 

Camino de Santiago desde Madrid, etapa 3

 

Camino de Santiago desde Madrid, etapa 4

 

Camino de Santiago desde Madrid, etapa 5 

Camino de Santiago desde Madrid, etapa 6

Camino de Santiago desde Madrid, etapa 7

Camino de Santiago desde Madrid, etapa 8

Camino de Santiago desde Madrid, etapa 9

El camino son las gentes que te encuentras.

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26/06/2011

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