Viernes - 22.Septiembre.2017

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El camino son las gentes que te encuentras

Leyendo las etapas ya realizadas sobre el camino uno de mis compañeros de viaje me hizo una crítica constructiva en la que me reprochaba que no había mucho tema espiritual (en el más amplio sentido del término), él me contaba que "A mi me ha gustado el intercambio de impresiones y comentarios con la diversidad de gente que hace el camino; quizás andando sea más provechoso en este sentido, pero me he dado cuenta de que una de las claves del camino es la cercanía y ambiente receptivo de las personas para hablar de cualquier cosa."

Pues lleva toda la razón, el camino es mucho más que andar o montar en bici durante determinado número de kilómetros para llegar al destino final. Es más, lo que realmente importa del camino son las vivencias que te llevas y, en el caso de mi amigo y en el mío propio, las personas que te vas encontrando en cada lugar. Describir o hablar de todas ellas resultaría excesivo, aunque no puedo dejar de comentar algunas de las personas que mayor huella me dejaron.

Los dos Daniel y Josephine a la izquierda. Gabriela a la derecha
 

Un apunte importante. Si tuviera que realizar de nuevo el camino lo haría desde Roncesvalles o desde cualquier otro punto que fuera ruta habitual de peregrinos. Haberlo hecho desde mi casa hace que me sienta satisfecho de mí mismo, pero me aportó bien poco hasta que no alcancé Sahagún, punto de encuentro con la ruta habitual y primer lugar en el que comencé a ver peregrinos de manera constante.

En mis primeras etapas topé con muy poca gente y sólo con unos pocos peregrinos que iban andando y que estaban bajando desde el puerto de la Fuenfría. Pero las primeras personas con las que entablé conversación y que me dejaron huella las encontré en Mansilla de Mulas, y más concretamente en el restaurante El Jardín del Camino, tal como os cuento en (Camino de Santiago en bici, etapa 4). Allí estaban los dos Daniel y Josephine, procedentes de Alemania (uno de los Daniel) y de Suiza (el otro Daniel y Josephine). Compartimos un agradable rato tomando algo después de comer y me sorprendieron por la naturalidad de su charla y lo abierto de su carácter. Por cierto, que dado que en España somos poco chauvinistas nos convendría saber que muchos extranjeros nos consideran tremendamente amables y cordiales, como así me dijeron, igual que tienen una imagen bastante distinta de los franceses ;-) En este mismo lugar conocí a Gabriela, simpática ciudadana del mundo que va regalando amabilidad a todos los peregrinos. Su buen humor parece sacado de andalucía aunque nació en Rusia. Vino a España a estudiar el idioma y se quedó. Hoy, después de haber vivido en Madrid, está afincada en Mansilla de Mulas y dice que los peregrinos son sin duda los mejores clientes, pues siempre piden por favor y dan las gracias al ser servidos.

Foto de la izquierda con Hans en el centro, sus dos compatriotas a los lados. A la derecha, un grupo de niños asiáticos realizando el camino.
 

En la siguiente etapa me llevé una de las sorpresas más agradables del camino; el puesto de un tal David, catalán él, en medio del camino. Cuando yo pasé no estaba él, sino un peregrino que había pasado por allí hacía un tiempo y que estaba cuidando el tema mientras David se había ido a reponer mercancía. La voluntad, ése era el precio que se pedía por cualquier comida o bebida que se tomara. Tanto es así que la mayor parte del tiempo el puesto estaba solo. A los lados de la tienda móvil, unas butacas dispuestas a la sombra para facilitar el descanso de los peregrinos. Además, varios libros aguardan a que cualquiera pueda disfrutar de su lectura, mientras que varios carteles nos recuerdan que la vida es digna de ser vivida... en paz.

Al encontrarme en la quinta etapa con mis compañeros de viaje tuve también oportunidad de conocer a otra gente. Así me ocurrió en El Capricho de Josana. Primero, porque quienes lo atendían derrochaban simpatía, y segundo, porque por allí paraban muchos de los peregrinos que posteriormente veríamos casi a diario. Así me ocurrió con un bombero sevillano conocido en internet como cabrapente (busca y encontrarás vídeos e historias de todo tipo) y con su mujer. Se habían detenido a desayunar y su ilusión y buen humor eran contagiosos. Después les encontraría a la salida de Sarria, donde tuvieron un problema mecánico con el que lamentablemente no pude ayudarles pero en donde les dejé mi número de móvil por si requerían algo con posterioridad.

Un día antes, en la subida a la Cruz de Hierro (o Cruz de Ferro) coincidimos también con la gente de la Fundación Amigó, que iba con un grupo de chavales haciendo el camino y a quienes daba gusto ver por el esfuerzo que estaban realizando. También allí vimos por primera vez a nuestros amigos "los vascos", de los que nunca llegamos a saber sus nombres pero que fueron recurrentes en todas las etapas. Fuertes y habituados a la bicicleta, este par de amigos del norte realizaban el camino ya por segunda vez y con alforjas. Siempre de buen humor y siempre esforzados, encontrarles en cualquier parte del camino era una estupenda excusa para parar y comentar todo tipo de experiencias.

Por supuesto, no puedo olvidarme de Rosa, del bar Aira do Camiño, en Fillobal, la simpática camarera que no sólo nos atendió de manera espléndida, sino que también nos reveló los secretos del pionono (plato riquísimo), nos hizo fotos y nos abrió las puertas de su vida contándonos que llevaba apenas un año regentando su bar, un antiguo establo totalmente reconvertido y al que todos los componentes del grupo deseamos el mejor de los futuros. Durante la octava etapa, al salir de Sarria, José Ramón se empeñó en llamar a uno de los peregrinos que iba andando junto con un chaval. Creo que se llamaba Enrique y creo también que José Ramón estaba empeñado en llamarle Luis :-) Sea como fuere, se trataba de un vecino nuestro que estaba realizando el camino, como voluntario, junto a un grupo de chicos con síndrome de Down. Enrique, militar retirado, nos mostraba de este modo que el camino puede ser, además, una excelente terapia para muchos colectivos menos favorecidos.

Otro personaje del que ni quiero ni puedo olvidarme es Hans (Juan en castellano, como me recordó en varias ocasiones) un tipo holandés que estaba realizando el camino en bicicleta desde su país recorriendo una media de 85 kilómetros diarios. Ahora no es tan complicado pero cuando hay que subir montañas la cosa cambia, me decía cuando comentaba yo que lo consideraba toda una hazaña. La segunda vez que coincidí con él estaba encantadísimo de que recordara su nombre. Además, le encontré hablando con dos compatriotas que, al igual que él, estaban realizando el camino, pero en su caso lo hacían A PIE!!! Habían salido en mayo y tenían una sonrisa de esas inexplicables y que te hacían ver que estaban disfrutando cada momento del camino.

Cerca del Monte do Gozo encontramos también a dos chicas que habían salido desde Asturias en bicicleta y que, desafortunadamente para ellas, contaban con bicicletas no demasiado preparadas. Aun así, habían completado la mayor parte del camino, con alforjas, con un gran sentido del humor, y todavía con ganas de soportar nuestras bromas y la inevitable petición de que nos hicieran unas fotos. Lamento no poder hablar más de éstas u otras gentes con las que nos topamos, pues de todas ellas aprendimos algo, sólo espero que si deseas hacer el camino tengas la mente abierta y sepas mostrar al resto de peregrinos que el camino es una experiencia para compartir.

Para el final he querido dejar como mención especial a Fernando, mi amigo de Valladolid. Fernando no es peregrino, es un frutero que se tomó como empeño personal que mi estancia en Valladolid fuera lo mejor posible. Me abrió las puertas de su casa y de su familia (tremandamente más importante), sin pedir nada a cambio y mostrando en todo momento su buena disposición. Está claro que la buena voluntad no es exclusiva del camino ni del peregrino. Gracias también por habérmelo enseñado Fernando.

 

Aquí tienes todos los contenidos relacionados con mi camino:

Camino de Santiago desde Madrid, etapa 1

Camino de Santiago desde Madrid, etapa 2

Camino de Santiago desde Madrid, etapa 3

Camino de Santiago desde Madrid, etapa 4

Camino de Santiago desde Madrid, etapa 5 

Camino de Santiago desde Madrid, etapa 6

Camino de Santiago desde Madrid, etapa 7

Camino de Santiago desde Madrid, etapa 8

Camino de Santiago desde Madrid, etapa 9

El camino son las gentes que te encuentras.
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08/07/2011

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